El gobierno de Guyana continúa con sus planes para aprobar una controvertida ley de juego que ha sido criticada por varios grupos. Ayer, mientras el Parlamento discutía la ley, se realizaron protestas fuera del edificio y se presentó una petición firmada por 40,000 detractores del proyecto de ley.
Mientras tanto, dentro del Parlamento se realizó una moción para comenzar un estudio que mida los posibles impactos de la ley. El debate acerca de la moción continuó durante horas hasta que el Primer Ministro Sam Hinds habló para negar los reclamos que dicen que el gobierno ignoró la opinión de los grupos religiosos.
“El gobierno fue respetuoso con las opiniones de la comunidad religiosa así como la de otros grupos civiles,” dijo Hinds. “El gobierno simplemente no acepta que sea necesario un estudio, ya que el mismo podría llevar más de tres meses y en todo caso solo nos llevaría al punto de partida.”
Por otro lado, el Ministro de Asuntos Internos Clement Rohee leyó la “Ley de Prevención de Juego 2006” a la Asamblea General. Habló de la importancia del turismo en la economía del país y afirmó que los juegos de casino atraerían más turistas y contribuirían de ese modo al crecimiento de la economía.


